No sólo la Virgen de la Candelaria es capaz de atraer a la gente. Este sagrado poder también lo posee el sabor celestial del camarón. Se trata del pueblo de Calango, a sólo 110 kilometros de Lima en la provincia de Cañete y a 300 metros sobre el nivel del mar, en la margen derecha del río Mala. La tradición y majestuosidad culinaria lo conquistará... ¿se atreve a conocerla?
Calango significa -según cuentan- cerro calato. Pero a pesar de ubicarse entre elevaciones marrones, la naturaleza le ha concedido el privilegio de que el sol no se vaya durante todo el año y el pueblo siga creciendo en la margen derecha del río Mala, el aún generoso abastecedor de camarones.
Aunque la fama de Calango ha atraído no solamente a los turistas, sino a quienes pescan sin cuidado y sin pensar en la depredación, el sector del río que le corresponde al distrito no registra contaminantes extremos, sin embargo, se hace urgente una toma de conciencia de los pobladores y evitar así el arrojo de sus desperdicios a esta fuente de vida que finalmente les da alimento y trabajo.
Los orgullosos calanguinos, mientras degustan sus vinos caseros y ofrecen la manzana delicia como un regalo de los campos, hablan del tamaño de los camarones y aseguran que en la mejor época dejan las aguas luciendo sus respetables 25 o 30 centímetros. Cuando el río está tranquilo ni siquiera es necesario ponerse una mascarilla y bucear.
Bajo las piedras y usando las manos se capturan a estos escurridizos crustáceos. Ah... cuando la corriente aumenta la idea es poner trampas. Los pescadores colocan unas canastillas (hechas de caña y alambre) en el río y al volver al día siguiente, varios camarones han quedado atrapados en esa creación en forma de cono que se las puede distinguir desde la carretera.
Del río a la olla
En Calango abundan los preparados en base al camarón. Doña Nelly Caycho, natural del lugar, es la señora que gracias a su sazón nace el picante, el sudado, el chupe o la tortilla. Saborear cada potaje es una maravilla indescriptible, así que cuando visite este poblado tiene que buscarla y comprobar in situ lo que aquí le estamos contando.
El secreto está en sus manos y no hemos podido descubrirlo, pero quizá se trate de la frescura de los camarones y del origen calanguino de los demás ingredientes. Por lo general hay una exagerada oferta camaronera en el mes de febrero, justo en la festividad de homenaje a la patrona, la Virgen de la Candelaria. La relación que ella tiene con el río debe tener algo que ver. Cuentan que el ser superior puso a prueba la fe de los calanguinos y anunció la llegada de un huayco que sepultaría al pueblo.
El suelo tembló y el terrible sonido daba la impresión de que se avecinaba el desastre. La gente huyó a zonas elevadas llorando y pidiendo clemencia. Entonces, muchos vieron salir a la virgen del templo y encaminarse a la entrada de Calango. Posó sus pies sobre una piedra, extendió los brazos y le dijo a las aguas que se detengan.
Para tomar en cuenta
Calango pertenece a la provincia de Cañete, en el departamento de Lima. Se ubica a 300 metros sobre el nivel del mar, en la margen derecha del río Mala. Calango está a 110 kilómetros de Lima. Hay que recorrer la Panamericana Sur hasta el kilómetro 86, donde siguiendo un desvío hacia la izquierda se ingresa al distrito de Mala. De allí, el carro continúa por vía carrozable durante 40 minutos. El recorrido total se hace en tres horas. Realizando el viaje en bus y camioneta rural se gasta 15 nuevos soles ida y vuelta.
Calango cuenta con hospedajes, cómodos y baratos. Si quiere comer camarones y va en grupo es recomendable buscar a la señora Caycho del restaurante Chabelita. La mejor idea es visitar Calango los días domingos o cuando haya fiesta. La oferta de camarones aumenta.El calor es muy fuerte. Vaya preparado. Lleve repelente, los mosquitos abundan. No olvide probar las manzanas delicia y el vino. Baje al río, descanse, visite el templo y conozca a la Virgen de la Candelaria.
Texto:
Revista Costumbres
Fotos:Revista Costumbres
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